Domicilio privado
Siguiendo la línea del conflicto entre israelíes y palestinos, recomiendo ver la película Domicilio privado. En ella se recoje el sufrimiento de una familia palestina al verse forzada a ceder la planta superior de su hogar para el uso de soldados del ejército de Israel. La invasión de la casa reduce el espacio de una familia de siete miembros a un simple salón para dormir. En este contexto afloran sentimientos dispares entre los miembros de la familia en relación con su situación. La película muestra muy bien las condiciones de unos frente a otros, es decir, la superioridad material israelí frente a las condiciones tan frágiles y precarias del pueblo palestino.![]() A continuación expongo un fragmento del guión, una discusión entre el padre de la familia (un profesor de instituto) y su hija mayor (estudiante), que ayuda a percibir el ambiente de la situación y donde se pueden comprobar dos visiones dispares de un problema. Uno más realista y la otra con una postura mucho más irracional. Concretamente ocurre en un momento en el que los soldados abandonan la casa: Mariam: ¿Por qué tenemos que bajar si ya se han ido? Mohamed: Porque todavía no sabemos si van a volver o no. Mariam: Quiero quedarme en mi habitación, no voy a encerrarme, no voy a bajar otra vez por su culpa. No voy a hacer lo que ellos me digan. Mohamed: Mariam, ¡mete tus cosas en la maleta y baja ahora mismo! Mariam: ¿Por qué? Mohamed: Porque yo lo digo, es lo mejor para todos. Mariam: ¿Por qué no les hacemos frente de una vez? No podemos quedarnos aquí con los brazos cruzados. Mohamed: Quedarse aquí (en la casa) es hacerles frente, es nuestra forma de luchar. ¡No sólo se les hace frente con armas! Mariam: ¿Esto es luchar papá? Quedarnos encerrados en una habitación mientras ellos se pasean por toda la casa como si fuese suya... ¡Míranos, mira nuestra familia, mira la realidad! Tenemos que pelearnos, tenemos que enfrentarnos a ellos. No dejaré que me traten como a un animal ni un minuto más. No soy cobarde, me defenderé a tiros. Lo haré. Mohamed: Mariam, ¡cobardes son las personas que sólo conocen el lenguaje de la intimidación! ¡Aquellos a los que les gusta el olor a sangre y se creen que la única forma de resolver los problemas es a través de la violencia y la arrogancia! Mariam: No soy ninguna cobarde y combatiré su fuego con fuego. Mohamed: Combatir fuego con fuego hija mía... no enseñes los dientes si no puedes morder. Benditos sean los que conocen sus límites y saben cuando parar. Haz lo que te digo. |




Hippiegirl dijo
Es genial esta película. Recuerdo la escena en que la hija pequeña se queda encerrada fuera del salón. Una escena negra, alumbrada con la tenue luz de un encendedor... la mezcla de gritos y tiros era estremecedora, aún sin ver nada de nada.
Un saludo
29 Abril 2006 | 12:00 AM