Recibo un email de un amigo que me cuenta un suceso acaecido en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Dado lo rocambolesco del caso busco en Internet la veracidad de la información y efectivamente, es cierto, tal y como lo recoge por ejemplo el diario digital Libertad Digital en este enlace.
Aquí el texto de la noticia:
Cuando la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife dio el alto a un ciclomotor en el que viajaban tres ocupantes (todos con casco, eso sí), lo que no se esperaba es que uno de ellos fuera a resultar una cabra. Los hechos tuvieron lugar en la avenida de Anagra el miércoles por la tarde, y cuando los agentes procedieron a identificar a los tres ocupantes descubrieron que el del medio, que también llevaba casco, era una cabra.
Por ese motivo, les solicitaron la documentación del vehículo para formular denuncia por una infracción grave a la Ley de Seguridad Vial. Sin embargo, carecían de la documentación del vehículo, de licencia para conducirlo y del seguro obligatorio. No se les impuso sanción por conducir sin casco, ya que los tres lo llevaban puesto. El ciclomotor fue retirado a los depósitos municipales.
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Un pequeña historieta cómica de un amigo. Ahí va textualmente:
Fray Leopold III de Vasconia estaba muy preocupado por su pequinés "Flu flu", Fray Leopold III había intentado de todo para que Flu flu tuviera descendecia, no siendo ninguna bobería dicha preocupación ya que en determinadas ocasiones le habían sido propuestas algunas sumas de dinero por un pequeño Flu flu. Las mejores pequinesas del mundo le habían sido entregadas a Flu flu para la procreacion pero jamas mostró ninguna predisposición para ello. Ya cansado, Fray Leopold III se decantó por otras razas de perros, desde pastores alemanes hasta dobermans o rottweilers pero nada, Flu flu seguía desinteresado por el sexo. Entonces Fray Leopold III lo llevó a veterinarios, psicólogos y todo lo inimaginable pero no encontraron ningún problema ni físico ni aparentemente psicológico en Flu flu. El día del cumpleaños de Fray Leopold III fue organizada una gran fiesta en la casa de verano del Arzobispo de Vasconia. Grandes celebridades se reunieron allí, amigos y amigas acudieron con gran gozo y alegría a la maravillosa fiesta y fue alli donde Flu flu sin ser avisado encontró el amor. La mirada se le posó en tan maravillosa creación del Señor, entre cientos de personas por donde ronroneaba ella pudo verla Flu flu. En seguida corrió hacia allí y Sheyla, que era como se llamaba la preciosa gatita, corrió tambien hacia Flu flu. Fue ahí y ante la atenta mirado de Fray Leopold III, su gran amigo el arzovispo y el centenar de invitados a la fiesta presenciaron el desenlace sexual que hubo entre Flu flu y Sheyla. Tras unos meses de transtorno tanto para Flu flu y Sheyla como para Fray Leopold III y el Arzovispo, de quien era la gata, decidieron que perro y gata vivieran juntos para siempre y así fue. Finalmente no tuvieron descencia, no por no intentarlo ya que en muchas ocasiones tenían que ser separados para que por lo menos comieran un poco, pero tan felices fueron ellos que Fray Leopold III lo aceptó. FIN. Ros.
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Érase una vez dos hombres como dos castillos que, influidos por el hastío temporal del momento y otras sustancias que no vienen al caso, decidieron rememorar tiempos pasados explorando tierras de dudosa estabilidad. Montaña Roja, en El Médano (Tenerife) era el destino escogido por aquellos intrépidos aventureros cuyas ansias de descubrir nuevos horizontes superaban la ingenuidad que luego demostraron tener. Con intención de rememorar tiempos pasados en los que la edad nos permitía explorar cualquier espacio medianamente accesible, tales protagonistas despertaron ese afán que les hizo creerse por un momento el mismísimo Indiana Jones y se entregaron a las áridas y escarpadas tierras de Montaña Roja con el incomprensible, estúpido y único objetivo de lograr rodear por completo la montaña. Nada más lejos de la realidad, pronto pudieron comprobar que estaban adentrándose en un callejón sin salida, un lugar que superaba sus capacidades y que dejaba al descubierto la elocuente inocencia de ambos. Tras momentos de arduo debate entre ellos acerca de cómo solucionar semejante desaguisado - fijarse en la foto - aparece en escena el cuerpo de bomberos - número 1 en la foto - para terminar de poner en evidencia la irracionalidad de aquella decisión. Completamente abatidos - número 2 en la foto - y con público de excepción enfrente de ellos para la inevitable divulgación del acontecimiento, son devueltos a la realidad y sacados de allí con ayuda de los bomberos.
Como se supone que de toda fábula se debe sacar su consiguiente moraleja y pese a que en este caso se podrían deducir más de quince, prefiero no entrar en más valoraciones y les invito a deducir las suyas propias. De todas formas, la situación se define por sí misma. Espero comentarios.
Un saludito para M y para V. ;)
Nota: Fábula basada en hechos reales.
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