Sobre el cemento y nuestro entorno
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La noticia viene a demostrar lo que era un secreto a voces: las costas canarias se encuentran entra aquellas - junto a las de la Comunidad Valenciana, Andalucía y Baleares - que más han sufrido las consecuencias de la explotación urbanística y el consiguiente destrozo de su litoral. Todo ello además de ser la primera en la lista de las comunidades que más vertidos incontrolados expulsan al mar y donde el fenómeno de la construcción de campos de golf y muelles deportivos no han pasado ni mucho menos desapercibidos. Por supuesto, la guinda al pastel la aporta el proyecto de construcción de un macropuerto en Granadilla. Un territorio limitado como resulta ser el de las Islas Canarias - aunque tampoco excluyo los demás - no puede permitir que se acabe con muchos de sus atractivos ni sus sellos de identidad en beneficio del dinero facil que ansía el empresario de turno (constructor, promotor y político que se precie). Responsabilizo con esto tanto al constructor que lo único que desea es conseguir suelo para construir y ganar en un día el dinero que otros tardan años en lograr y sin tener en cuenta el impacto que esa acción podría ocasionar en el entorno presente y sobretodo futuro, como al político que no sólo permite sino que facilita la labor y en ocasiones hasta se beneficia -directa o indirectamente - de ella. Me gustaría rememorar unas declaraciones del famoso explorador alemán Alexander Von Humboldt cuando, allá por el siglo XIX, se asomó al Valle de La Orotava y afirmó lo siguiente:
¿Qué opinaría el señor Humboldt si tuviera oportunidad de regresar a aquel valle cuya belleza le conquistó? Sobran las palabras y esto es sólo un ejemplo, cada vez son menos los rincones de nuestro archipiélago libres de toda esta vorágine del cemento. No puede ser posible, por ejemplo, que miles de metros cuadrados de platanera se estén convirtiendo en adosados, edificios o centros comerciales. ¿Cuándo tendremos políticos decididos a proteger este tipo de acciones y comprometidos con un concepto de isla que tenga mucho que ver con la conservación de nuestro medio?, ¿cuándo serán capaces de decir verdaderamente que ya está bien? A mí me gustaría hacer llegar de alguna manera mi sensación de impotencia y verdadera tristeza por cómo marchan las cosas y por las previsiones tan poco alagüeñas que nos esperan. |





